Empezar a transformar tu vida

¿Necesitas cambiar de vida? Es una pregunta que nos debemos hacer con frecuencia. Es importante examinar nuestra existencia con sinceridad y cuestionar cuál es nuestro lugar en la vida. ¿Qué prioridades hemos tenido hasta ahora y qué queremos para el futuro?

A veces, nos dejamos arrastrar por las actividades cotidianas y pensamos que al multiplicarlas intensificaremos nuestras sensaciones y disminuiremos nuestro sentimiento de insatisfacción. Pero, ¿realmente es así? Muchas personas se sienten decepcionadas y frustradas por el estilo de vida actual. Aunque sienten que algo les falta, no saben cómo solucionarlo.

La vida está llena de posibilidades y hay muchas formas de transformar nuestra existencia.

¿Merece la pena cambiar?

¿Merece la pena cambiar? Algunos creen que sus defectos y emociones negativas forman parte de su ser y no ven la necesidad de cambiar. Pero esta resistencia al cambio puede llevar a vivir en una insatisfacción crónica. A veces, una pequeña transformación puede hacer una gran diferencia.

Imaginemos que nos pidieran pasar un día sintiendo celos, ¿lo aceptaríamos de buen grado? Probablemente no. En cambio, si se nos propone pasar ese mismo día con amor hacia los demás, lo encontraríamos mucho más agradable. A menudo, nuestros pensamientos y emociones negativas nos afectan, pero ¿quién no quisiera ser dueño de sus emociones y liberarse del sufrimiento? Es natural querer evitar el dolor, pero a veces pensamos que es parte de la naturaleza humana y no podemos hacer nada al respecto.

Sin embargo, si nos damos cuenta de que podemos cambiar y mejorar, podemos transformar nuestra vida. Todos deseamos encontrar algo que sea beneficioso para nosotros o para los demás, nadie quiere sufrir. Si trabajamos para cultivar momentos de paz interior y amor, podemos transformarnos interiormente y contribuir al bienestar de los demás.

Algunos creen que la existencia sin conflictos es insulsa, pero sabemos bien los tormentos que se derivan de emociones negativas como la cólera, la codicia y los celos. La bondad, la satisfacción y la alegría que sentimos al ver a los demás felices es mucho más valiosa. Si cultivamos el amor altruista y la paz mental, y reducimos nuestro egoísmo y las frustraciones que se derivan de él, nuestra vida nuestra vida será mucho más rica y satisfactoria.

¿Podemos cambiar?

¿Es posible cambiar nuestro carácter y emociones? Esta es una pregunta que todos nos hemos hecho en algún momento. Aunque muchos creen que nuestras emociones son inamovibles, la verdad es que sí podemos hacer un esfuerzo por ser mejores y aprender a perder.

Es cierto que nuestros rasgos de carácter no cambian fácilmente, pero sí es posible transformarnos. Si dejamos que nuestras emociones y actos automáticos sigan perviviendo, se fortalecerán día tras día, pero esto no significa que sean intangibles. Podemos aspirar a mejorar y darle sentido a nuestro espíritu.

Sin embargo, sólo con desearlo no basta. Así como pasamos años aprendiendo a caminar, leer y escribir, también debemos ejercitar nuestro espíritu para mejorar. No podemos esperar transformarnos sin esfuerzo alguno, sería tan absurdo como pretender tocar un instrumento musical sin haber practicado antes.

Debemos tener en cuenta que nuestro espíritu es quien siempre tiene que lidiar con las experiencias del mundo y traducirlas en bienestar o sufrimiento. Si cambiamos nuestra forma de percibir las cosas, estamos cambiando la calidad de nuestra vida. Y esto requiere un entrenamiento del espíritu, como la meditación.

Nuestras emociones y rasgos de carácter pueden ser utilizados de diferentes maneras. Debemos aprender a utilizarlos de forma constructiva y positiva, en lugar de dejarnos dominar por la malevolencia, la codicia y otros venenos mentales.

En resumen, podemos cambiar si nos lo proponemos. Debemos hacer un esfuerzo por ser mejores, tener sentido en nuestro espíritu y aprender a perder. No esperemos que el cambio llegue solo, debemos trabajar por él y entrenar para transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Cambiar nuestra vida para transformar el mundo

Cambiar el mundo comienza por desarrollar nuestras cualidades interiores y ser compasivos y amables hacia nosotros mismos. Aunque nuestra experiencia personal es nuestra primera referencia, debemos tener un punto de vista más amplio que incluya a todos los seres, ya que todos dependemos los unos de los otros y nadie desea sufrir. Buscar la felicidad egoísta solo nos llevará al fracaso, ya que el egocentrismo es la fuente de nuestro malestar.

La auténtica felicidad se basa en el amor altruista y la compasión. No podemos aislarnos de los demás y buscar la felicidad solo para nosotros mismos, ya que esto solo conducirá a la miseria y al sufrimiento de todos los que nos rodean. El mundo no está compuesto por entidades autónomas, sino que todos estamos interconectados y en constante evolución. El egocentrismo choca con esta realidad y solo nos lleva a la frustración.

Cultivar el amor y la compasión es fundamentalmente armonioso con la realidad de las cosas. La mayoría de los seres también aspiran a evitar el sufrimiento, y nuestras alegrías y desgracias están vinculadas a las de los demás. Ser compasivos y preocuparnos sinceramente por el bienestar de los demás nos obliga a actuar y pensar de manera justa y esclarecedora. Los comportamientos que generan amor y compasión son bien recibidos por los demás.

Para que nuestros actos en favor de los demás sean verdaderamente benéficos, deben estar guiados por la sabiduría que se adquiere mediante la meditación. Meditar nos permite transformarnos a nosotros mismos para transformar el mundo y convertirnos en seres humanos mejores para servir mejor a los demás. Dar a la vida un sentido más noble es la última razón de ser de la meditación.

Texto adaptado del libro «El arte de la meditación» de Mattheu Ricard.

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